“Bien Hacer” al estilo venezolano

mayo 21, 2015 · 0 comentarios

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Por Dunia de Barnola / @duniadebarnola

La realidad más allá de lo positivo y lo negativo

Los países son sumas de gente. Las personas somos sumas de cosas positivas y cosas más bien negativas. La realidad habita en lugares entre las buenas y las malas noticias. Por ello, cuando escuchamos o leemos esa condensada suma de desaciertos y defectos que algunos llaman “este desastre de país”, o cuando escuchamos esas versiones rosa primaveral que pintan un país “maravillosamente chévere” en el que todo es perfecto, sabemos que la realidad no está en ninguno de los dos extremos, está en combinaciones talladas a pulso de ambas cosas.

La Venezuela que brilla con luz propia aquí y allá sin salir en los periódicos (o lo hace en páginas secundarias) ofrece un denominador común: detrás de cada luz hay, siempre, gente con una ilusión a prueba de obstáculos. Gente con unas invencibles ganas de ‘hacerlo bien’ que desarrolla sus propios métodos en un sector de la producción o los servicios, convirtiendo a sus organizaciones en una especie de motores acorazados, siempre en continua evolución, siempre listos.

Parece que tuvieran la adrenalina a tope quienes están dentro manteniendo las válvulas y pistones en funcionamiento, pero si uno se sienta a conversar con ellos resulta que suelen ser personas serenas, nada estresadas. Serenidad y sentido común parecen ser condiciones psicológicas comunes en quienes protagonizan estas experiencias exitosas, algo tan simple como eso. Y esas características se dan en ámbitos tan diversos como un hospital de especialidades infantiles o una orquesta, una escuela comunitaria o una operadora turística, una red de supermercados o farmacias, un periódico, un kiosco, una cooperativa, unos desarrolladores de tecnología o una coral, unos productores de alimentos vegetales, una venta de comida rápida o un centro que forma jóvenes que a su vez van a transformar para bien a sus respectivas comunidades.

La fórmula del “bien hacer”

Esas ganas, esa voluntad que también podemos denominar dedicación al logro, ese compromiso con la excelencia, las hemos resumido en una frase que encierra a las demás: ‘bien hacer al estilo venezolano’. Esta arropa una importante serie de competencias y actitudes, una de las más patentes: la pasión.

Pasión y serenidad no son, pues, variables opuestas. Se dan la mano bajo el paraguas de una serie de valores que poco a poco aparecen: ética, responsabilidad hacia el entorno, sentido del trabajo en equipo. La solidaridad y la generosidad, esos atributos del venezolano común, están en ellos. En algunos líderes, se manifiestan de manera explícita y notoria, constituyen formalmente parte de lo que se ha llamado matriz estratégica; otros, quizás menos formalistas pero igualmente, a juzgar por los resultados, eficaces, han sabido irradiar con su ejemplo tales valores a los demás miembros de la organización, que han logrado consolidar sus logros.

Entre todos ellos conforman ya un país productivo, próspero, capaz de acelerar su paso por el camino del desarrollo. Constituyen, en conjunto, motores competitivos que mantienen al país vivo y en movimiento… más allá (o más bien, en medio de) las buenas y las malas noticias.

Artículo tomado de Globovisión.

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